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VIH pediátrico: avances que permiten proteger a los bebés desde el embarazo

Por Dra. Genara Margarita Santana Chalas

Hace poco más de cuatro décadas, recibir un diagnóstico de infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) durante la infancia era prácticamente una sentencia de muerte. Hoy, gracias a los avances científicos, al acceso al tratamiento antirretroviral y a las estrategias de prevención de la transmisión maternoinfantil, el panorama ha cambiado radicalmente.

Actualmente, un niño con VIH diagnosticado de manera temprana puede crecer, estudiar, desarrollarse y alcanzar una expectativa de vida cercana a la de la población general.

En la República Dominicana también se han logrado importantes avances. Desde la década del 2000 se fortaleció la capacitación del personal de salud para el manejo integral del VIH en adultos y niños, permitiendo la creación de Unidades de Atención Integral con equipos multidisciplinarios especializados en el seguimiento clínico, inmunológico y psicológico de estos pacientes.

Además, el Estado dominicano garantiza de manera gratuita el acceso a medicamentos antirretrovirales, pruebas diagnósticas, determinaciones de carga viral y conteo de linfocitos CD4, herramientas fundamentales para controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes viven con VIH.

El VIH continúa siendo un desafío mundial

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, al finalizar el año 2024 aproximadamente 40.8 millones de personas vivían con VIH en el mundo. Durante ese mismo año se registraron alrededor de 1.3 millones de nuevas infecciones y cerca de 630,000 muertes relacionadas con el sida.

A pesar de estas cifras, el acceso al tratamiento ha permitido que el VIH pase de ser una enfermedad mortal a una condición crónica controlable para la mayoría de los pacientes.

En América Latina y el Caribe persisten importantes desafíos. Aunque la mayoría de los países ha ampliado el acceso al diagnóstico y tratamiento durante el embarazo, todavía existen desigualdades que dificultan alcanzar la eliminación definitiva de la transmisión maternoinfantil del virus.

La Organización Panamericana de la Salud mantiene como prioridad regional eliminar la transmisión del VIH, la sífilis y la hepatitis B de madre a hijo antes del año 2030.

La realidad en República Dominicana

Las estimaciones nacionales indican que la prevalencia del VIH en la población dominicana de 15 a 49 años es de aproximadamente un 1 %, una de las más elevadas del Caribe insular, aunque con una tendencia estable en los últimos años.

Uno de los mayores logros del país ha sido la reducción progresiva de la transmisión maternoinfantil. Según el Ministerio de Salud Pública, la tasa de transmisión vertical fue de un 2.0 % en 2019, aumentó durante los años de la pandemia y posteriormente descendió a 3.2 % en 2023. El objetivo nacional continúa siendo reducir esta cifra a 2 % o menos, meta establecida por la Organización Mundial de la Salud para avanzar hacia la eliminación del VIH pediátrico como problema de salud pública.

Asimismo, la Guía Nacional de Diagnóstico y Tratamiento de VIH Pediátrico señala que en enero de 2023 el país registraba 838 niños, niñas y adolescentes viviendo con VIH, de los cuales 792 recibían tratamiento antirretroviral, reflejando una cobertura terapéutica superior al 94 %.

¿Cómo adquiere un niño la infección por VIH?

En la actualidad, la principal vía de infección en la población pediátrica continúa siendo la transmisión vertical, es decir, el paso del virus de la madre al hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Las otras formas de transmisión son mucho menos frecuentes e incluyen:

  • Transfusiones sanguíneas contaminadas (hoy extremadamente raras gracias al control de los bancos de sangre).
  • Abuso sexual.
  • Exposición accidental a sangre infectada.

Sin tratamiento, el riesgo de transmisión maternoinfantil oscila entre un 15 % y un 45 %. Sin embargo, cuando la madre recibe tratamiento antirretroviral oportunamente y se aplican las intervenciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, el riesgo puede disminuir a menos del 2 % e incluso acercarse al 1 % en programas con alta cobertura.

Síntomas que deben alertar

Aunque muchos niños pueden permanecer sin síntomas durante los primeros meses de vida, existen manifestaciones que deben hacer sospechar una posible infección por VIH, especialmente cuando existen antecedentes maternos de riesgo.

Entre ellas se encuentran:

  • Retraso del crecimiento y baja ganancia de peso.
  • Desnutrición persistente.
  • Neumonías o infecciones respiratorias recurrentes.
  • Diarrea crónica.
  • Candidiasis oral persistente.
  • Parotiditis crónica.
  • Herpes zóster en edades tempranas.
  • Varicela complicada.
  • Tuberculosis u otras infecciones oportunistas.

Ante cualquiera de estas manifestaciones, es indispensable realizar las pruebas diagnósticas correspondientes.

La prevención comienza durante el embarazo

El mayor avance científico en el control del VIH pediátrico ha sido el desarrollo de estrategias para prevenir la transmisión de madre a hijo.

Las recomendaciones actuales incluyen:

  1. Realizar la prueba de VIH a toda mujer embarazada durante el control prenatal.
  2. Iniciar tratamiento antirretroviral inmediatamente después del diagnóstico.
  3. Vigilar periódicamente la carga viral materna.
  4. Seleccionar la vía del parto según la carga viral al final del embarazo.
  5. Administrar profilaxis antirretroviral al recién nacido durante las primeras horas de vida.
  6. Realizar seguimiento virológico del lactante hasta confirmar que no adquirió la infección.

Es importante destacar que la cesárea ya no constituye una indicación universal. Las guías internacionales establecen que solo se recomienda cuando la carga viral materna permanece elevada o es desconocida al final del embarazo. Las mujeres con carga viral indetectable pueden, en la mayoría de los casos, tener un parto vaginal seguro.

¿Es posible eliminar el VIH pediátrico?

Sí. La evidencia demuestra que es una meta alcanzable.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud certificó a Cuba como el primer país del mundo en eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH como problema de salud pública. Desde entonces, otros países y territorios de la Región de las Américas también han alcanzado esta certificación.

La República Dominicana ha mostrado avances importantes; sin embargo, aún enfrenta desafíos relacionados con el diagnóstico tardío, el acceso oportuno al control prenatal en poblaciones vulnerables y la reducción del estigma asociado al VIH.

Fortalecer la vigilancia epidemiológica, la educación sanitaria y garantizar la continuidad del tratamiento siguen siendo prioridades nacionales.

Un compromiso de toda la sociedad

Eliminar el VIH pediátrico no depende únicamente del personal de salud. También requiere que las mujeres embarazadas acudan tempranamente al control prenatal, acepten la prueba de VIH y mantengan una adecuada adherencia al tratamiento cuando sea necesario.

Hoy sabemos que una mujer que vive con VIH puede tener hijos completamente sanos. La evidencia científica demuestra que el diagnóstico oportuno, el tratamiento antirretroviral y un seguimiento adecuado permiten reducir la transmisión del virus a cifras cercanas a cero.

El VIH pediátrico ya no debe verse como una enfermedad inevitable. Cada vez es más una condición prevenible. El verdadero desafío consiste en garantizar que todas las mujeres, sin importar su condición social o lugar de residencia, tengan acceso a las mismas oportunidades de diagnóstico, tratamiento y atención integral.

La ciencia ya ha demostrado que es posible lograr una generación libre de nuevas infecciones por transmisión maternoinfantil. Ahora corresponde a los sistemas de salud y a la sociedad hacer realidad ese objetivo.